EEl ensayo de Rebecca Solnit «Los hombres me explican cosas» suele citarse como uno de los primeros libros que cualquier principiante en la teoría feminista tiene que leer.

Esto, unido a que todas en algún momento (o muchos momentos de hecho) hemos sufrido el mansplaining en nuestras carnes hace que sea una de nuestras primeras lecturas.

Si nunca has oído el término el mansplaining es «explicar algo a alguien, especialmente un hombre a una mujer, de una manera considerada como condescendiente o paternalista«.

Pero ¿merece el libro la fama que tiene? ¿Aporta algo a la teoría feminista? Y sobre todo ¿de qué habla? Te contamos nuestras impresiones.

¿De qué habla «Los hombres me explican cosas»?

Con la excusa de una primera anécdota en donde vemos el mansplaining elevado a la máxima potencia -un hombre le explica a la autora su propio libro-, Rebecca Solnit rescata una serie de artículos publicados en diferentes revistas y medios online y los adapta al discurso del libro.

En ellos habla además del mansplaining de temas tan de actualidad en la agenda feminista como la violencia machista, la cultura de la violación, el derecho sexual y cómo el hombre hace sistemáticamente desaparecer a la mujer de la historia.

Ahondemos un poco en estos temas.

Mansplaining

Hay una tendencia generalizada a que los hombres nos expliquen las cosas para «que las entendamos». Incluso aunque nosotras tengamos más conocimientos sobre el tema o seamos especialistas en él.

Seguro que os ha ocurrido en el ámbito académico o en el trabajo principalmente, pero también puede volver a ocurrir en el momento más inesperado.

En mi caso he recibido lecciones paternalistas en casi todos los ámbitos de mi vida y aunque me sabía que estaban equivocados siempre me ha ganado la pereza de la discusión y he escuchado sus discursos vacíos.

También comenta Rebecca que a pesar de que sabemos más que el hombre que nos lo está explicando siempre callamos o dudamos, y escuchamos.

Después de la conversación buscamos reconfirmación y vemos que estábamos en lo cierto pero en el momento esa seguridad que tienen en la ignorancia y esa condescendencia hace que nos callemos.


La peor de las críticas es aquella que busca tener la última palabra y dejarnos al resto en silencio; la mejor es la que abre un intercambio inacabable.

Los hombres me explican cosas. Rebecca Solnit.

Mientras muchos hablan desde la total ignorancia, parece que nosotras tenemos que debatir esas opiniones con cientos de hechos y referencias históricas. Nuestra palabra porque sí nunca ha servido.

El mito de Casandra.

La histeria, la manipulación, la mentira está siempre asociada por género a la mujer.

El mito de Casandra frente a Pedro y el Lobo.

Casandra aunque tiene el don de la profecía certera, nunca es creída y es tratada de loca por familiares y demás. Curiosamente esta maldición de que nadie la crea fue hecha por Apolo simplemente por rechazar sus avances sexuales. Revelador ¿verdad?

Si recordáis la fábula de Pedro, aunque es un mentiroso compulsivo solo se le deja de creer se le descubre varias veces en la mentira.

La histeria es un término sesgado por el género, y proviene de la palabra griega para definir el útero, que pensaban que se movía por todo el cuerpo y por tanto no aplica a los hombres ya que ellos no tienen útero.

Cuando las mujeres encuentran su voz son silenciadas mediante la violencia, la humillación y el acoso. No hay más que pasearse por twitter un día cualquiera y decir lo que se piensa. Cuando se consigue hablar llega el descrédito de la historia y de quién la cuenta con un “está loca” o es «una histérica«.

En la red existe un montón de abusos, amenazas y cretinismo. Ese tipo de violencia verbal intenta callar y castigar a las mujeres por exigir tener voz, poder y derecho a participar.

Cultura de la violación.

En nuestra sociedad la violación prevalece y está normalizada y se excusa en todo momento la violencia sexual contra las mujeres.

La cultura de la violación se perpetua mediante el lenguaje misógino, la objetivación del cuerpo de la mujer y dando glamour a la violencia sexual a través de la cultura popular como TV, cine y libros supuestamente románticos.

Hombres en puestos de poder menospreciando la historia de la víctima como si ni siquiera nuestra historia fuera verdadera.

Violaciones sistemáticas que no son tratados como un problema de derechos humanos, ni siquiera algo que tiene un patrón o una crisis.

La violencia no tiene raza, clase, religión o nacionalidad pero tiene género.

Los hombres me explican cosas. Rebecca Solnit.

La violencia es un sistema de control donde el asesinato es el extremo, pero que tiene un montón de manifestaciones intermedias para las que tampoco se están tomando medidas.

Las instituciones como universidades o Estado cargan a la víctima de la violencia con la responsabilidad de protegerse de ella (10 cosas que tienes que hacer para evitar una violación o similares) en lugar de preocuparse en educar a la otra parte de que no se debe violar.

Como desaparece la mujer de la historia.

En las últimas décadas el feminismo ha ido recuperando poco a poco todas esas mujeres que hicieron grandes aportaciones no solo a la teoría feminista y los derechos de la mujer sino también en campos tradicionalmente masculinos y que fueron silenciadas.

Pero no sólo ellas, sino que de forma premeditada se han borrado de la historia todos los registros y se ha ninguneado a la mujer como parte importante de la sociedad.

Rebecca Solnit señala algunos ejemplos:

  • Arboles geneálogicos donde las mujeres son borradas sistemáticamente y los registros pasan de padre a hijo, como los del antiguo testamento de la Biblia.
  • El apellido se asume el del marido en la mayoría de los países, convirtiendo a la mujer en una extensión del patrimonio en el origen de esta práctica.
  • Los velos y burkas hacen desaparecer de forma metafórica a la persona.

Nuestra impresión sobre el libro.

Personalmente creo que el libro tiene un buenísimo comienzo y un buen cierre pero mucha divagación por en medio que no siempre está relacionada con la temática del libro.

Se vende como un libro que analiza el mansplaining pero creo que lo pasa de puntillas. Sí, existe (todas lo hemos vivido, nos hayamos dado cuenta o no) pero no va más allá y no explica qué mecanismos podemos usar para rebatirlo ni tampoco cómo cambiar la situación.

Debemos entenderlo como uno de los primeros libros que acuñaron el término, pero nada más.

Creo que trata temas interesantes de pasada como los que señalo en el artículo, pequeñas pistas por donde seguir investigando en nuestra formación autodidacta en la teoría feminista, pero en ninguno se para a profundizar y en muchos se pierde en razonamientos vacíos.

He leído en mi opinión demasiadas justificaciones sobre sus ensayos, demasiados #notallmen por su parte que no me esperaba.

No hace falta disculparse todo el rato por lo que se piensa y por lo que reflejan los datos. Son hechos que están ahí. Tenemos que hacer valer nuestra opinión como igual de válida e incluso más válida de los que hablan sin fundamentos.

También peca de demasiados datos repetidos (siempre los mismos casos) en ensayos muy independientes, cuando creo que puede haber muchos más ejemplos para desarrollar sus ideas.

Aunque puedo justificarla por el hecho de que sean artículos rescatados y por tanto que están separados en el tiempo cuando se publicaron.

Resumiendo: es una lectura para aquellas que estén iniciándose en el feminismo, para encontrar algunas referencias futuras pero no lo considero una obra crucial en nuestro camino ni que aporte grandes cosas a la teoría feminista en la actualidad.

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